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Complicaciones Habituales En El Tratamiento De Las Fracturas Del Calcáneo

Complicaciones habituales en el tratamiento de las fracturas del calcáneo

Las fracturas del calcáneo son difíciles de tratar y los resultados clínicos no son tan positivos como los que se alcanzan en traumatismos óseos en otras localizaciones anatómicas.

Hay una serie de factores que dificultan especialmente el manejo de los pacientes con fracturas del calcáneo y que hacen que ciertas complicaciones sean más habituales en el tratamiento de estos pacientes. Entre ellos podemos mencionar:

  • Implicación directa del calcáneo en la marcha. Es el primer hueso que hace contacto en el suelo cuando el individuo camina. Una mala reducción puede hacer que la deambulación no sea adecuada.
  • Estructura del calcáneo. Al tratarse de un hueso con una gran proporción de esponjosa, la reducción de la fractura se dificulta notablemente. Como mencionamos en el apartado sobre la Anatomía del calcáneo, su estructura recuerda a la de un huevo cocido, y ello complica restituir su forma originaria.
  • Afectación articular. La mayoría de las fracturas del calcáneo afectan a la articulación subastragalina. El daño al cartílago puede favorecer la aparición de artrosis post-traumática, asociándose dolor con la marcha.
  • Atrapamiento de los tendones peroneos. Estos discurren entre la cabeza del peroné y el calcáneo. Cuando el calcáneo se fractura, es habitual que se ensanche y aprisione estos tendones. Si no se realiza una buena reducción de la fractura, el atrapamiento puede cronificarse y generar dolor al paciente.
  • Escasa cobertura de partes blandas. Esto, asociado a la gran inflamación que acostumbra a acompañar a los traumatismos en esa área, acostumbra a dificultar el abordaje quirúrgico de estas fracturas. Además, la inflamación local hace que haya que tener especial precaución ante la posible aparición de síndrome compartimental.
  • Poca irrigación. El relativamente bajo aporte sanguíneo a la zona puede generar problemas de cicatrización o necrosis de los tejidos. Ello, unido al punto anterior, hace que sea una localización en la que las infecciones sean relativamente más frecuentes que en otro tipo de fracturas.
  • Momento de la cirugía. En los primeros días tras el traumatismo, es habitual la aparición de una gran inflamación y de problemas cutáneos como flictenas, erosiones o rozaduras. Operar en estas condiciones podría suponer tener problemas con el cierre de la incisión quirúrgica y generar necrosis cutáneas (esto se relaciona con los dos puntos anteriores). Cuanto más tiempo transcurra antes de la cirugía, más difícil será lograr una buena reducción, pues la estructura esponjosa del calcáneo hace que el hueso consolide con cierta rapidez… pero si lo hace en una situación incorrecta (consolidación viciosa), pueden aparecer algunos de los problemas descritos anteriormente.

 

secuelas en las fracturas de calcáneo

 

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