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Fracturas De Hombro. Opciones De Tratamiento

Fracturas de hombro. Opciones de tratamiento

El tratamiento de una fractura de hombro (húmero proximal) depende de múltiples factores, tales como el trazo de la fractura, el grado de osteoporosis del paciente, su nivel de actividad, el estado de las estructuras estabilizadoras del hombro, etc. Incluso cuando todos estos parámetros están claros, existe cierta discrepancia entre los profesionales sanitarios a la hora de determinar el mejor método de tratamiento. Por ello, a continuación nos limitaremos a exponer las diferentes opciones con las que un traumatólogo puede fijar una fractura de húmero proximal.

 

Tratamiento conservador

tratamiento conservador de fractura de hombro

Éste consiste en la reducción cerrada de la fractura y la inmovilización del miembro mediante un cabestrillo durante un tiempo que dependerá de los controles radiográficos. El tratamiento conservador de la fractura se indica en aquellas no desplazadas o con un desplazamiento mínimo según los criterios de Neer (ver entrada Clasificación y patrones de desplazamiento). No obstante, si la fractura afecta a la tuberosiddad mayor, se puede optar por la fijación quirúrgica aunque el desplazamiento no sea excesivo.

En pacientes débiles y con otras patologías asociadas también hay profesionales que recomiendan evitar los tratamientos agresivos; especialmente si sus demandas funcionales son escasas.

 

Reducción cerrada y fijación percutánea

Reducción cerrada y fijación percutánea para fractura de hombro

Con ayuda del intensificador de imágenes, la fractura se coloca en posición anatómica mediante maniobras de reducción cerrada y se fija por medio de agujas o similares.

Las ventajas de este tipo de tratamiento, si se compara con otras técnicas quirúrgicas, son el menor daño a la vascularización de la zona (por ser un tratamiento cerrado) y una menor formación de tejido cicatricial (que acelera la rehabilitación).

No suele recomendarse su uso en pacientes con gran osteoporosis en los que se compromete el agarre de las agujas. Lo mismo ocurre si hay una gran fragmentación de las tuberosidades o si la fractura no puede reducirse de modo cerrado.

 

Fijación externa

Fijación externa para fractura de hombro

En los últimos tiempos ha aparecido una nueva opción para llevar a cabo los tratamientos de modo cerrado y percutáneo. El uso de fijadores externos permite realizar una reducción y fijación cerradas, pero se utilizan agujas roscadas que se unen en el exterior por medio de barras y cabezales. Esto mantiene las ventajas de la fijación percutánea, pero incrementa la fuerza del agarre.

 

Placas de osteosíntesis

Placas de osteosíntesis para fractura de hombro

Como su nombre indica, se trata de placas que se fijan al hueso mediante tornillos, estabilizándolo durante todo el proceso de curación. Evidentemente, para su implantación es necesario realizar incisiones en la piel y las partes blandas circundantes, por lo que se trata de un procedimiento abierto.

Hacen especial énfasis en la reducción anatómica de los fragmentos, intentando reducir correctamente las tuberosidades, devolver la retroversión a la cabeza y restaurar la longitud del hueso.

Suelen emplearse en fracturas de mayor complejidad o cuando las demandas funcionales del paciente van a ser elevadas. Sin embargo, puede que no sean recomendables en aquellos casos en los que se sospecha que haya una necrosis (muerte por falta de riego sanguíneo) de la cabeza humeral.

 

Clavos intramedulares

Clavos intramedulares para fractura de hombro

Hasta hace unos años, los clavos intramedulares se reservaban para las fracturas diafisarias del húmero. Sin embargo, en los últimos tiempos se han diseñado clavos específicos que mantienen un alto grado de estabilidad en las fracturas del húmero proximal. Su ventaja fundamental es que son dispositivos que se pueden implantar de modo mínimamente invasivo, con reducidos daños a la vascularización o al periostio.

La principal debilidad del clavo es que no permite una reducción tan precisa como las placas y que, en fracturas complejas, no ofrece una buena sujeción de las tuberosidades. No obstante, puede ser una buena solución para fracturas simples (por ejemplo, fracturas en dos fragmentos del cuello quirúrgico) o para aquellas con gran extensión metafisaria.

 

Reemplazo protésico

reemplazo protésico para fractura de hombro

Una de las complicaciones más severas de las fracturas del húmero proximal es la necrosis de la cabeza femoral. Es posible que la cabeza “muera” por falta de riego sanguíneo y ello provoca una degeneración de la zona aunque se haya realizado una buena fijación de la fractura.

Por ello, muchos traumatólogos utilizan prótesis para tratar aquellos casos de fractura en los que sea previsible que se produzca una necrosis avascular. Concretamente, el reemplazo protésico suele indicarse en fracturas complejas (tres y cuatro fragmentos) o en fracturas articulares (cabeza seccionada o hundida con afectación de más de un 40% de la superficie).

Para saber más sobre las prótesis de hombro, recomendamos leer la entrada Tipos de prótesis de hombro.

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