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Tratamiento Médico De Las Fracturas óseas. Generalidades

Tratamiento médico de las fracturas óseas. Generalidades

El papel del médico en el tratamiento de las fracturas

En nuestra entrada ¿Cómo se cura un hueso? explicábamos que existe un proceso natural que guía la consolidación ósea. El papel del traumatólogo es colaborar con los procesos naturales buscando que esta curación se consiga en el menor tiempo y del mejor modo posibles. El objetivo final es que el paciente retome su nivel de actividad anterior al traumatismo, evitando complicaciones y secuelas.

Para ello, una vez que se ha producido la fractura, el traumatólogo tiene que seguir tres etapas diferenciadas:

  • Reducción: Se manipulan los fragmentos óseos para devolverlos a su posición original. Puede ser cerrada (sin apertura quirúrgica del foco de fractura) o abierta (con apertura). La primera tiene la ventaja de ser menos agresiva, si bien muchas veces no es posible obtener una reducción estable o anatómicamente perfecta. El abordaje quirúrgico del foco de fractura tiene la desventaja de ser más agresivo, pero permite una reducción más anatómica y el control de fracturas que, de otro modo, no se podrían devolver a su posición natural.
  • Estabilización: Mantener estable la reducción en el tiempo. La estabilización se puede obtener por medios no quirúrgicos (yeso o tracción) o quirúrgicos (clavos, placas, tornillos, fijadores externos…). El método seleccionado depende de múltiples factores.
  • Rehabilitación: Devolver al segmento afectado su función con la mayor eficacia y rapidez posible.

fractura tratamiento

La estabilización de las fracturas óseas. El papel de la dinamización

En la entrada anterior decíamos que es imprescindible que el hueso a fijar sea viable (no necrótico y bien vascularizado), tenga cierto nivel de estabilidad y esté sometido a carga según se vaya tolerando. La viabilidad del hueso se verifica durante el acto quirúrgico, pero la estabilidad y la carga se han de controlar progresivamente durante todo el proceso de curación ósea. El médico tiene que ayudar a que el hueso vuelva a tener su función normal.

No todas las fuerzas son beneficiosas para la curación ósea. Como regla general, diremos que la carga axial (a lo largo del eje mayor del hueso) beneficia la curación (dentro de unos límites) mientras que otro tipo de fuerzas (de doblado, torsionales o cizallamiento) la dificultan.

Además, el grado de carga no es el mismo durante todas las fases del proceso. En el momento de producción de la fractura, lo más adecuado es evitar el movimiento entre los segmentos óseos. De ese modo se consigue una buena estabilidad que permite organizarse al hematoma. Posteriormente, y una vez que se va formando el tejido fibrocartilaginoso, es adecuado ir aplicando carga axial al foco. Sin embargo, y dado que el hueso aún no tiene rigidez suficiente como para cargar peso, dicha carga debería de ser más bien la aplicación de un cierto micromovimiento cíclico. A medida que el callo óseo se va osificando, la aplicación de carga progresiva al foco es la estrategia más acertada. Es lo que conocemos como dinamización de la fractura.

 

tratamiento de una fractura ósea: fases

Seguir leyendo: Métodos de tratamiento de las fracturas.

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