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¿Cómo Se Alargan Las Extremidades?

¿Cómo se alargan las extremidades?

Entender cuál es el proceso que se lleva a cabo para conseguir el alargamiento del hueso y qué debe hacer en cada fase es fundamental en este tipo de procedimientos.

¿En qué consiste el procedimiento de alargamiento de extremidades?

Una vez que usted y su traumatólogo han acordado llevar a cabo un procedimiento de alargamiento de extremidades, lo ideal es que usted lleve a cabo una preparación previa para adecuar su organismo al proceso. Normalmente se le pedirá que deje de fumar (si es que usted fuma) o cese cualquier otro hábito tóxico que pueda afectar a los resultados clínicos. También es positivo cuidar la alimentación e incorporar a la misma algunos nutrientes o suplementos que mejoren las condiciones en las que se enfrentará a la cirugía.

Una vez en el quirófano, se estabilizará el hueso a alargar mediante algún dispositivo de los que hablaremos próximamente en el blog (habitualmente, un fijador externo o un clavo telescópico) y se seccionará de modo controlado respetando al máximo la vascularización y la musculatura de la zona. Es posible que su traumatólogo realice otros procedimientos destinados a facilitar la elongación de sus tendones y evitar así problemas de rigidez o contractura articular.

Usted abandonará el quirófano con el hueso dividido, pero estabilizado gracias al dispositivo mencionado. Durante unos días no actuará sobre la zona más allá de realizar las curas prescritas para permitir que la zona se estabilice y se forme un buen callo óseo. Se conoce como callo óseo al regenerado por el que el hueso comienza a curarse a sí mismo, buscando formar hueso nuevo. Cuando su médico lo considere oportuno, usted tendrá que actuar sobre el dispositivo estabilizador (fijador externo o clavo) para comenzar a distraer progresivamente ese callo óseo. La tasa normal ronda el milímetro diario, aunque puede depender de varios factores que su médico definirá.

alargamiento de extremidades

El hueso se irá así elongando progresivamente hasta alcanzar la longitud deseada. Una vez conseguida ésta, se detendrá el proceso de distracción y usted comenzará a cargar sobre el miembro de modo gradual y según le indique su traumatólogo. De ese modo, el nuevo hueso se irá endureciendo, recuperando su función y estructura natural.

Una vez el callo óseo haya madurado y sea capaz de sostener su peso, el traumatólogo decidirá el mejor momento para retirar el implante que le estabilizaba el miembro. Aunque no se puede establecer una regla fija, esto ocurrirá aproximadamente entre 40 y 45 días por centímetro ganado tras la cirugía.

Durante todo el procedimiento deberá usted de mantener una higiene adecuada en la herida quirúrgica y en los puntos de entrada de los tornillos o agujas del fijador externo. Además, para evitar la atrofia y la aparición de rigideces, deberá seguir el programa de fisioterapia prescrito por su equipo médico.

¿Tienes más dudas? Consulta nuestras preguntas frecuentes sobre alargamientos óseos.

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